Un cauce propio para las empresas más pequeñas
Desde la reforma concursal de 2022, las empresas más pequeñas no van al concurso ordinario. Tienen un procedimiento especial, pensado para ser más sencillo y más barato, que sirve tanto para seguir con el negocio como para cerrarlo de forma ordenada.
Se tramita por medios electrónicos, con formularios oficiales normalizados, y reduce los pasos y los intervinientes. Eso no lo convierte en un trámite automático. Lo que se declara en los formularios tiene consecuencias, y un error en la lista de acreedores o en el inventario se paga después.
Quién es microempresa para la ley concursal
Continuación o liquidación
El procedimiento tiene dos salidas, y la elección se hace al principio.
Con continuación, el deudor presenta un plan para seguir con la actividad y pagar a sus acreedores en otras condiciones. Los acreedores votan y, si el plan sale adelante, se sigue trabajando con la deuda reorganizada. Es la vía para el negocio que funciona pero no puede con lo que debe.
Con liquidación, se venden los bienes y se reparte lo obtenido por el orden que marca la ley. Cuando es posible, vender la empresa en funcionamiento suele dar más que vender las piezas por separado.
Si el deudor es persona física, puede pedir además la exoneración del pasivo insatisfecho, lo que todo el mundo llama segunda oportunidad, dentro del mismo procedimiento.
Cuándo conviene moverse
La vía de continuación tiene sentido mientras queda negocio y algo de caja. Si se espera a que los embargos se lleven las cuentas y la maquinaria, ya no hay plan de continuación que proponer y solo queda liquidar.
Los acreedores también pueden pedir que se abra el procedimiento. Cuando eso pasa, el deudor reacciona con prisa y sin haber elegido nada.
Y ser pequeño no exime de nada. Esperar con la insolvencia ya encima tiene las mismas consecuencias que en cualquier empresa: menos caja, menos opciones y más riesgo para quien administra.
Qué preparar antes de solicitarlo
Errores típicos
Más sobre esto
Para una empresa por encima de los umbrales, la herramienta equivalente es el plan de reestructuración, y el deber de concursar se explica en cuándo hay que solicitar el concurso. Si es autónomo y lo que busca es cancelar deudas personales, lea segunda oportunidad y, si debe a Hacienda o a la Seguridad Social, qué se puede exonerar de esa deuda. Si tiene plantilla, le interesará qué pasa con los trabajadores.
Para ver si su negocio encaja y qué vía le conviene, escríbanos.
Preguntas sobre el procedimiento de microempresas
¿Sirve para un autónomo?
Sí, si ejerce una actividad empresarial o profesional y está por debajo de los umbrales. Es además el cauce para pedir su segunda oportunidad.
¿Es más barato que un concurso ordinario?
Está pensado para serlo: menos trámites y menos intervinientes. El coste final depende de la vía elegida y de si hay oposición.
¿Puedo seguir abierto?
Sí, si se elige la continuación y los acreedores no rechazan el plan. Es la razón de ser de esa vía.
¿Qué pasa si estoy justo en el límite?
Se mira con las últimas cuentas cerradas y la plantilla media. Antes de presentar nada, conviene comprobarlo.
¿Puedo elegir el concurso ordinario si lo prefiero?
No. Si se cumplen los requisitos de microempresa, este es el procedimiento que corresponde.
Si el problema es otro
Si parte del agujero es lo que le deben sus clientes, reclamarlo a tiempo puede cambiar la cuenta. Y si lo que bloquea la decisión es un desacuerdo entre socios, también hay salida. Las dos cosas las lleva otra web del mismo despacho.